viajando y viajando, aprendiendo y aprendiendo. viviendo y viendo.
Espacio para compartir, pensamientos e inquietudes individuales personales, es un espacio de simplemente notas y ....
miércoles, 20 de marzo de 2013
martes, 10 de abril de 2012
El Libro de Mormón
Que gran privilegio tengo hoy de compartirte mis sentimientos sobre este maravilloso libro escrito e inspirado por Dios.Me ha enseñado verdades tantas que llenan mi alma, me conduce por el verdadero camino de la felicidad y lo mejor de todo me enseña y me ayuda a conocer mejor a mi señor Cristo Jesús.Con amor y profunda humildad quiero decirte que este libro es verdadero y el profeta que lo restauro fue elegido por Dios Nuestro Padre Celestial.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Isabel del Alma mía
Y dicen que dicen que había allí un tesoro, escondido en la casa de un viejito calandraca.
Una vez por mes, el viejito, que estaba en las últimas, se levantaba de la cama y se iba a cobrar la jubilación.
Aprovechando la ausencia, unos ladrones, venidos de Montevideo, le invadieron la casa. Los ladrones buscaron y rebuscaron el tesoro en cada recoveco. Lo único que encontraron fue un baúl de madera, tapado de cobijas, en un rincón del sótano. El tremendo candado que lo defendía resistió, invicto el ataque de las ganzúas.
Así que se llevaron el baúl. Y cuando por fin consiguieron abrirlo, ya lejos de allí, descubrieron que el baúl estaba lleno de cartas. Eran las cartas de amor que el viejito había recibido todo a lo largo de su larga vida.
Los ladrones iban a quemar las cartas. Se discutió. Finalmente decidieron devolverlas. Y de a una. Una por semana. Desde entonces, al mediodía de cada lunes, el viejito se sentaba en la loma.
Allá esperaba que apareciera el cartero en el camino. No bien veía asomar el caballo, gordo de alforjas, por entre los árboles, el viejito se echaba a correr. El cartero, que ya sabía, le traía su carta en la mano.
jueves, 4 de agosto de 2011
mi locura o tu locura?

Muchas veces he escuchado esto a lo largo de mi vida, tu locura esta fuera de toda cordura. "entra en razón por favor...", "tienes que pisar tierra..,", "las cosas no son como tu las ves, este es el mundo real...", "mira te voy a hablar en serio, déjate de...", "te puedo hacer una sugerencia,...", "tu fanatismo...".
lunes, 30 de mayo de 2011
DEJALO IR...

A los Santos de los Últimos Días se les enseña a amarse el uno al otro y a perdonar sinceramente las ofensas.
Un patriarca bendito cambió mi vida. Él se casó con el amor de su vida; estaban muy enamorados, y muy pronto ella ya esperaba su primer hijo.
La noche en que nació el bebé hubo complicaciones. El único médico se hallaba en alguna parte del campo atendiendo a los enfermos. Tras muchas horas de labor de parto, la condición de la futura madre se tornó desesperada. Finalmente encontraron al médico. Dada la emergencia, actuó con rapidez y enseguida nació el bebé; la crisis aparentemente pasó. Pero algunos días más tarde, la joven madre falleció a causa de una infección que el médico había estado atendiendo esa noche en otra casa.
El mundo de aquel joven quedó destrozado. Conforme transcurrían las semanas, aumentaba su profunda pena. Apenas podía pensar en otra cosa y, en su amargura, se tornó peligroso. Hoy en día, sin duda, se le habría instado a entablar una demanda por negligencia médica; como si el dinero pudiera solucionar algo.
Una noche tocaron a su puerta; una pequeña dijo solamente: “Papá quiere que venga a casa. Quiere hablar con usted”.
“Papá” era el presidente de estaca. El consejo de aquel sabio líder fue simple: “John, ya deja el asunto. Nada de lo que hagas al respecto te la devolverá. Todo lo que hagas lo empeorará. John, ya déjalo así”.
Esa había sido la prueba de mi amigo. ¿Cómo podría dejar ese asunto así? Se había cometido un terrible error. Luchó para poder controlarse y finalmente determinó que sería obediente y que seguiría el consejo de aquel sabio presidente de estaca. Lo dejaría así.
John dijo: “Ya era un anciano cuando comprendí y finalmente pude ver a un pobre médico rural extenuado por el trabajo, mal retribuido, corriendo de un paciente a otro, con escasos medicamentos, sin hospital, con pocos instrumentos, luchando por salvar vidas y logrando el éxito la mayoría de las veces. Había acudido en un momento de crisis, cuando dos vidas pendían de un hilo, y había actuado sin demora. ¡Finalmente lo entendí!”, dijo, “Hubiera arruinado mi vida y la de otras personas”.
John ha agradecido al Señor muchas veces por el sabio líder del sacerdocio que aconsejó simplemente: “John, déjalo así”.
A nuestro alrededor vemos miembros de la Iglesia que se han ofendido. Algunos se ofenden por incidentes de la historia de la Iglesia o de sus líderes y sufren toda su vida, incapaces de ver más allá de los errores de los demás. No dejan el asunto en paz; caen en la inactividad.
Esa actitud se parece a la del hombre golpeado con un garrote. Ofendido, toma el garrote y se golpea en la cabeza todos los días de su vida. ¡Qué necio! ¡Qué triste! Ese tipo de venganza es autodestructiva. Si alguien los ha ofendido, perdonen, olviden, y déjenlo así.
martes, 15 de febrero de 2011
Sos un fenómeno


jueves, 13 de enero de 2011
TU URGENCIA, NO ES LA MÍA.

Después de vivir ya dos años en Santa Cruz de la Sierra, he llegado a querer casi todo lo de aquí, menos dos cosas.
