Donde estoy? Que me ha pasado? Porque no puedo mover las piernas?.. que me llamó? Que hago aquí? Susurraba con voz tenue cercana a la sinfonía de la muerte, la que una vez fue una hermosa e indomable muchacha, en el subterráneo piso 3 de un estacionamiento dentro de lo que en apariencia fue una vez un hermoso sedán rojo.
En otro lugar cercano allá en la estación 3300 de tren urbano un ordinario muchacho de piel canela origen latino buscaba entre lágrimas y angustia a su amada cual fuera un tesoro que acaba de perder; con una pierna apenas podía moverse y con un brazo que apenas se sostenía, pues el otro definitivamente estaba inerte. No podía distinguirse su voz cuando hablaba porque era tal la angustia y el sollozo dentro de su garganta que mezclado con el escaso inglés que hablaba no se le entendía nada.
Por la mente de la dulce muchacha pasaban las escenas de su vida cuál película cada una acudía a su mente, en medio de un silencio casi mudo apenas se oía los desprendimientos de las paredes obscuras de aquel sótano silente.
Casi gateando el muchacho llegaba hasta el lugar donde suponía estaba la bella doncella dueña de su corazón y ahora motivo de aferrarse a la vida, para hallarla con vida. Divisaba frente así los escombros de lo que una vez fue un edificio en el que ellos solían escasamente compartir alguna comida.
En medio de tanto escombro, en el fondo de aquel parking dos escenas permanecían acompañando a la muchacha la primera los más bellos recuerdos de su familia, al parecer todos ellos como siempre estaban parados a lado de ella acompañandola entre sus últimos suspiros en una lenta agonía, sin embargo su resplandeciente sonrisa de libertad era más grande cada vez de ese estado que alguna vez llamo "sin nombre".
El voluntarioso poco hábil muchacho escarvava sin cesar aquellos parqueo teniendo la corazonada que su amada estaba atrapada allí esperando por él para darle su clásica hora de reflexión ante la situación.
Mientras su corazón se había derramado por completo en invocaciones a su Dios con él que siempre trato de caminar a su lado.
El segundo pensamiento que pasaba por la princesa moderna se relacionaba con la eternidad y su negación de tal existencia, aún en ese fatídico momento, no aceptaba una vida más allá sino una vida eterna aquí y ahora.
Después de muchos esfuerzos compartidos finalmente el casi paralítico muchacho dio con lo que era al parecer el rojo vivo de metal que el conocía. Un cabello polvoriento sintió entre sus manos, con suma delicadeza siguió escarbando con la única mano que le quedaba, al final ya dibujada y limpia estaba ante el la figura de quien él tanto encontrar anhelaba, la contempló con dulzura sublime con respeto tal cual si ante su reina estuviera.
Ella lo miró y dejo fluir un leve sonido que al parecer decía alejate de mí, con el tenue respiro de una vida que esta al borde de dos mundos, mientras dejaba escapar la sonrisa más bella que jamás había mostrado en su vida.
El la tomó levemente de la mano y le dijo mientras abordaba el tren que me llevaría para siempre jamás lejos de ti sucedió todo esto, antes de partir lo único que quise saber es que estabas bien en medio de todo este desastre. Las lágrimas bañaban su rostro mezcladas con el polvo parecia lindo sublime el que por las mejillas de èl descendía.
La muchacha lo miró fijamente con la mirada más dulce que jamás reflejó preguntando chamán donde está tu Dios ahora? Que hay detrás de todo esto?.
El la abrazo delicadamente respondió tranquila amor mío que nuestro Dios está aquí contigo y conmigo, él le robo una vez más un delicado y suave beso de los labios. Al unirse ambos labios pareciera que la última energía de vida que a él le quedaba pasara aquella buena muchacha.
A los pocos instantes los bomberos la tomaron entre sus brazos, diciéndole "señorita ud. se encuentra bien pronto se recuperara". Mientras se alejaba contemplaba el inerte cuerpo de aquel boy latino que yacía sin vida como parte de los escombros de aquel día.
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